Miércoles, 04 de Marzo de 2026 |

¡De carnavales en Galicia!

Texto y fotos: BICI:MAP (Valeria H. Mardones y Bernard Datcharry) Lunes, 02 de Marzo de 2026

Este invierno nos vamos de carnaval, a los Entroidos gallegos concretamente, sin ritmo de samba, pero con muchas emociones. Saldremos de A Gudiña para llegar a Ourense en unos tres o cuatro días. Por supuesto, si los Entroidos de Laza, Verín y Xinzo de Limia, el triángulo mágico del carnaval orensano, nos lo permiten.



Generalidades

Durante los meses de febrero y marzo, las calles de ciudades, pueblos y aldeas de Ourense se llenan de extravagantes personajes ocultos tras unas máscaras. Es el Entroido, el carnaval gallego (también llamado Antroido o Introido), diferente a otros. Más participativo, casi devoto. A su llamada acuden Peliqueiros (en Laza), Cigarrones (en Verín), Pantallas (en Xinzo de Limia) y más. Corren, bailan y azotan a cuantos se les cruzan en su camino a ritmo de cencerros. Son la ley, el orden en la calle y el alma de la fiesta. Los Entroidos pueden llegar a durar hasta un mes; por tanto, es fácil coincidir con uno de sus eventos.
 

 Al Entroido no se va a ver desfiles de carrozas más o menos deslumbrantes, sino a participar y a dejarse llevar por la magia del momento. Eso sí, siempre con la sonrisa puesta. Así que en las alforjas hemos metido unos trapos que harán de disfraces. Estar en la calle sin disfraz es el mayor pecado en estos días de color, ruido y diversión.

Como dice una canción de Antonio Luz, “Vamos pa Verín que é xoves de Comadres / Vamonos pa Laza que o Farrapo xa se empapa / Lévame ata Xinxo cando o Meco pegue un brinco”. Pues allí estaremos.

 

La fiesta ya arrancó

En la praza Maior de A Gudiña ya cuelga el Meco del carnaval en espera de la tradicional queima del miércoles de ceniza. Salimos temprano. No hace falta mirar el GPS porque ya conocemos el camino, el de Santiago. Seguimos las flechas amarillas y los mojones de la Xunta que indican la distancia que falta, 195,953 km para ser exactos. Nosotros no llegaremos a Santiago, de momento Laza nos vale. Los dientes de sierra del cordal de la Serra Seca nos brindan unas panorámicas que en otro viaje nos habíamos perdido por culpa del mal tiempo. Un derroche de paisaje. Poco después de A Venda da Capela nos desviamos para subir al mirador O Bambán, que presume de tener el columpio más alto de Galicia. Subimos a balancearnos delante de un escenario de lujo, el premio visual es de sobresaliente.
 

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Después de una veloz bajada por carretera, toca la subida a la Cruz del Miladoiro y otra larga bajada al valle del Támega. Esto es Galicia, señoras y señores, el sube-baja se impone. Cuando al fin llegamos a Laza, la fiesta ya ha arrancado. Las charangas amenizan la jornada. Los Peliqueiros se afanan dando latigazos a diestro y siniestro. La pelica, una especie de látigo, les dio nombre. Visten pantalón hasta la rodilla, muy adornado, al igual que el chaleco y la chaquetilla. Pero lo que les caracteriza es una máscara de sonrisa petrificada y mirada hueca. También llevan una mitra en la cabeza en la que pintan un animal. El sonido de las chocas (cencerros) atadas a la cintura avisa de su llegada. ¡Todo el mundo a buen recaudo! En Laza no se celebra ni se festeja el carnaval, se corre. De noche una estruendosa comitiva nocturna de tambores recorre la calle principal del pueblo. Un sátiro con cabeza de vaca expulsa fuego de la boca al ritmo de los tambores. Un auténtico vendaval visceral. Y esto no es nada, hay también una batalla campal de harina (la fariñada), de trapos con barro (la farrapada) y lanzamiento de hormigas encabronadas con vinagre: ¡una locura! Obviamente, no se admiten protestas.

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Estamos en Galicia y no puede faltar la comida. En una carpa venden raciones de garbanzos con callos y las mozas reparten trozos de bica, un bizcocho tradicional gallego. Van bien escoltadas por los Peliqueiros, para que nadie se pase, ¡claro!

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Los Cigarrones de Verín y las Pantallas de Xinzo de Limia

           
El río Támega nos conduce directamente a nuestra siguiente parada en Verín. En pleno invierno el río baja crecido y los caminos de la vega se embarran. Probamos uno, pero rápidamente debemos resignarnos a optar por el asfalto.

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Al desembocar en la nacional, comenzamos a oír a lo lejos música y alboroto. Pero no vemos gente en las calles. El meollo está en la abarrotada plaza del Cigarrón. Ahí, asistimos al bautizo de los nuevos pretendientes a Cigarrones, el personaje carnavalesco de Verín. Portan una máscara hecha de madera y pintada, en la que resaltan las cejas, las mejillas, el bigote y una generosa sonrisa. Visten con camisa blanca, corbata y una chaquetilla. Llevan chocas en la cintura y una fusta en la mano con la que se abren camino, saludan o pegan, sobre todo a sus conocidos. En la plaza García Barbón han instalado una carpa y los disfrazados bailan a ritmo de las charangas. El hambre aprieta. Tomamos empanada y unas orejas con anís acompañadas de una doble ración de cafeína.

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Ponemos rumbo a Xinzo de Limia. Solo son 31 km con la subida al Alto das Estivadas en medio. Combinamos el asfalto de la nueva nacional (la autovía le robó casi todo el tráfico) con tramos de la histórica, la de principios del siglo XX, ya casi absorbida por la vegetación, pero que conserva parte de sus pretiles y algún que otro nostálgico hito kilométrico de hormigón desteñido. En la bajada los kilómetros vuelan. Las redes sociales, Internet y el IGN se empeñan en continuar llamando Ginzo, a Xinzo, aunque a los limianos no les haga gracia.

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En la capital de la comarca A Limia también se toman el carnaval muy en serio. Dura nada menos que cinco fines de semana. Empieza con el Domingo Fareleiro y acaba con el Domingo de Piñata. Eso sí, como es habitual, el día más importante es el Martes de Entroido. Llegamos a tiempo para conocer a las Pantallas. Prácticamente han tomado las calles peatonales y la praza Maior. Las voces, el eco metálico de las campanillas que llevan prendidas de su cinturón y los golpes de dos vejigas secas de animales, hinchadas como globos, se escuchan desde lejos. Montan un buen alboroto. Son los jefes del Entroido de Xinzo. No dan latigazos como los Peliqueiros de Laza o los Cigarrones de Verín, sino que les encanta lucirse bailando a nuestro alrededor a la vez que emiten un “¡ooo… jo-jo!” burlón. Las reglas no escritas de las Pantallas dicen: no tocar a nadie, salir solo de día y no quitarse la máscara. En la plaza, una inmensa pancarta con el lema “Ti vesme? Eu non! Déixame paso” nos advierte que la máscara les dificulta el movimiento y la visión, debemos apartarnos de su trayectoria para facilitarles el paso. No nos hace falta visitar el Museo Galego do Entroido, lo tenemos en vivo y está en el ADN de los limianos.

 

Un pueblo medieval y una ciudad termal

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Xinzo y su comarca se asientan sobre la Lagoa de Antela. Fue una de las lagunas más grandes de la península, pero la dictadura franquista la desecó. De proporcionar agua al granero de Galicia pasó a ser un pestilente charco que había que eliminar. La jugada salió mal, el terreno no es de lo mejor para la agricultura, se inunda a menudo y arruina los cultivos de patata. Atravesamos esta gran llanura con el día grisáceo y una tenue lluvia que aparece y desaparece. Los gallegos tienen más de cincuenta palabras para definir la chuvia. Esta, equivaldría a una orballiscada: parece que no llueve, pero no veas lo que moja. Un observatorio de aves pretende recordarnos que supuestamente aquí hibernan aves. No vemos ni una. ¿Demasiada troula en nuestras retinas?

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En Piñeira de Arcos nos apartamos de la nacional y de la autovía, y subimos al alto de Allariz por carreteras secundarias entre carballeiras y aldeas minúsculas. Nos viene bien la larga y tranquila bajada al valle del río Arnoia. Decidimos descansar en este pueblo medieval. Bueno, descansar es un decir porque obviamente están de carnaval. Hay música y cachuchada. No, no se trata de un baile, sino de una cabeza de porco en salazón acompañada de lacón, grelos, panceta y chorizos. Vamos, para dejar tieso a cualquiera. Mañana es la Queima do Meco, que anuncia el cierre del Entroido. Aprovechamos para desconectar de tanto carnaval callejeando por el casco histórico, premiado por su rehabilitación. 


Nos faltan 22 km para Ourense, final del viaje. Durante el recorrido disfrutamos de los desnudos robledales que las ya floridas mimosas animan con sus flores amarillas. Al alcanzar un alto nos desviamos para visitar la iglesia románica de Santa Mariña y llenar los bidones en la fuente de Tres Caños. Según una leyenda su agua da más energía que una bebida isotónica. A ver si es verdad.

 

Los últimos kilómetros se nos hacen pesados. No por el desnivel del terreno, sino porque nos acercamos a una gran ciudad. Zonas industriales poco inspiradoras, pueblos con tráfico… Paramos a tomarnos un bocadillo XL en el polígono industrial de San Cibrao, cruzamos Seixalbo casi sin fijarnos en su coqueta arquitectura tradicional y a lo tonto nos plantamos delante de la humeante fuente termal de As Burgas, cerca de la plaza Mayor y de la catedral, el corazón de Ourense.

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Mientras esperamos la salida del autobús que nos devolverá a A Gudiña, aprovechamos para acercarnos a las pozas termales en la ribera del Miño (A Chavasqueira). El agua mana a unos 40 ºC, pero nosotros más bien necesitamos un baño de agua fría que nos espabile.

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En principio no somos ‘frikis’ de los carnavales, pero solo han bastado unos días para que podamos declararnos fans absolutos de los carnavales gallegos. Se nos ha hecho corto, aunque nos ha faltado energía para disfrutar de todo. Como se dice aquí: O Entroido e mais que un carnaval.
 

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GUÍA PRÁCTICA

Los eventos importantes

– En Laza: Lunes de carnaval, con A Farrapada por la mañana (batalla con trapos untados en barro) y Gran Folion a medianoche. El Domingo de Estrea los Peliqueiros son los protagonistas.

– En Xinzo de Limia: El día grande es el Martes de Entroido, con el desfile más concurrido. Durante 5 semanas las Pantallas animan las calles.

– En Verín: El Domingo de Corredoiro por la mañana podemos ver hasta 1.000 cigarrones por las calles. El Xoves de Compadres los hombres toman la calle, el Xoves de Comadres las damas.

Recorrido

Ruta lineal de 133 km, que se puede hacer en tres etapas. Autobús de regreso A Gudiña (alsa.es) que permite transportar bicis en la bodega.

Alojamiento

Disponen de alojamiento: A Gudiña, Campobecerros, Laza, Verín, Xinzo de Limia, Novaiño, Allariz y Ourense. Atención: se suelen llenar en estas fechas, conviene reservar.

 

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